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Cholulo/a, cholulismo. Un argentinismo de pura cepa.

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Cholulos de pura cepa.

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Al final de esta nota, dejaré el enlace a una página en la cual el señor Oscar Vázquez Lucio, en una comunicación a la Academia Argentina del Lunfardo, da cuenta de la historia acabada de los vocablos cholulo/a, cholulismo. Los argentinos tenemos en claro que proviene del nombre del personaje de la tira cómica “Cholula, loca por los astros”, que leíamos en Canal TV hace una montaña de años. La creencia generalizada se basa en datos ciertos, pero el propio personaje de historieta tiene sus antecedentes y ellos merecen ser conocidos. Como dije, al final de esta entrada, dejo el enlace pertinente. Menciono aquí, simplemente, que según esta comunicación del señor Vázquez Lucio, Cholula fue creado por el barcelonés radicado en Buenos Aires, Mariano de la Torre Carlés, guionado por Juan Ángel Sagrera y dibujado por Toño Gallo. La revista que popularizó al personaje circuló entre 1958-1968 y tuvo una gran circulación. Cholula, loca por los astros, pintaba a una fan. Luego el término pasó al uso corriente, para devenir argentinismo cuyo significado excede el de fan o fanático.

Bien, conocido el término y su origen, se impone establecer los límites de su significado. Dice el señor Oscar Vázquez Lucio que a nadie en Argentina se le ocurriría equiparar el cholulo a un fan. Claro que no, el cholulo no es un fan. Un fan, un fanático, es un seguidor desmedido de algún astro en cuya persecución el fanático empeñará horas de su tiempo y dinero de su bolsillo, aunque más no sea para verlo cerca. El cholulo, en cambio, es un tipo corriente que cuando se le da la ocasión de arrimarse a un famoso, lo hace porque sí. Ser cholulo es pedirle un autógrafo a un astro porque la celebridad está ahí, en el mismo restaurante que está el cholulo, e importa muy poco o nada que éste no sea admirador de aquél. Y si puede sacarse una foto junto a él, mucho mejor.

Así, por ejemplo, debe haber en Argentina algo así como diez mil personas que tienen una foto junto al Diego. La gran mayoría son fanáticos de Maradona, cómo no. Pero otros no; tal vez ni siquiera les interese el fútbol. Pero se han sacado una foto junto a Diego y esa foto estará enmarcada y tendrá un lugar destacado en una pared del living o sobre el escritorio del tipo, teniendo el cuidado, incluso de que ocupe un sitio más notable que la de la mujer y los hijos. Ése es el cholulo.

¿Inventará el cholulo, a quien se le preguntase, una historia falsa alrededor de la fotografía? Puede que sí, pero en este caso no se trataría de un cholulo sino de un chanta, que es otro espécimen de la fauna porteña, si se me permite la metáfora. Un chanta es otra cosa y sí, posiblemente, te diga cualquier verdura acerca de la foto en la que el chanta está junto al famoso. Pero no un cholulo. Un cholulo auténtico, a quien le preguntase por la fotografía en la que se lo ve junto al Diez, dirá simplemente: Estaba en el zoológico con los pibes, pasó el Diego, y le dije, “¡Diego!, ¿una foto?” y el Diego posó. Así de simple. Como un trofeo. O si no, un tipo está en la playa y su mujer le dice: Mirá quien está allá: Fulano. Y a lo mejor Fulano es un actor de reparto que trabaja en fotonovelas. Pero no importa, la mujer podrá decir: “le voy a pedir un autógrafo para mi tía Marga, que lo veía, la pobre” Y capaz que la tía Marga hace diez años que está finada.. Ése es el cholulo.

Y cholulo, como cholulismo, son argentinismos de pura cepa porque en el fondo, debemos admitirlo con valentía y sin vergüenza, nuestro confesado orgullo de hallarnos fotografiados junto al Diego oculta, muy seguramente, nuestro secreto orgullo de haberle permitido al Diego fotografiarse al lado nuestro. ¿Se entiende?

Por supuesto que voy a dejar a los académicos que definan el término. Creo que he logrado transmitir el concepto, la idea. Con eso me basta.

El enlace prometido: la nota del señor Vázquez Lucio: Cholulo, cholulismo.

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En una edición de la entrada, vengo hoy (16/3/08) a anotar esta curiosidad:

Así como Joan Manuel Serrat le dio categoría de palabra digna de figurar a nuestro entrañable vocablo “atorrante”, así Sabina apunta al mismo fin con el vocablo “cholulo”. En efecto, el mismo figura en la letra de Aves de Paso, en estos versos: A la intrépida “cholula” argentina / que en el corazón con tinta china.
/me tatuó “peor para el sol”.

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