Un post para el post.
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En el número de Ñ de hoy, en la página 25, encuentro un artículo, en la sección Pistas, firmado por Alejandra Rodríguez Ballester, que lleva este título: El post, o como hablar de un libro sin haberlo leído. Dado que el modo literario del blogger es precisamente el post, el título conduce, al blogger que uno es, a agotar la lectura de…, ¿la entrada, noticia, artículo, columna, comentario…? de la periodista de Ñ Clarín.
Más allá de que considero aventurado aventurar el carácter de género al post, tal como en la nota que comento se hace, debo admitir que este párrafo que reproduzco a continuación es perturbador y justifica, para ser comentado, este… post.
Dice una parte del artículo:
Comentar las opiniones en los blogs ajenos es un clásico del género “post”. Permite, por ejemplo, hacer una crítica literaria sin necesidad de haber leído ningún libro. Y de todas maneras darle duro al que corresponda.
Dejando de lado que no comprendo la razón de ese segundo punto seguido, que deja a la segunda parte de la segunda oración como una tercera incompleta, debo admitir que Alejandra Rodrìguez Ballester acierta. Con un poquito de malicia, es cierto, pero acierta. Escribir que “permite hacer una crítica literaria sin necesidad de haber leído ningún libro” no es una hipérbole sino una sesgada acusación de audacia irresponsable al bloguero, o bloguista, o blogger en general. Pero más allá de la generalización injusta y de la exageración maliciosa, el texto encierra un juicio acertado.
La periodista misma descubre las motivaciones que hacen posible tal fenómeno:
[tal práctica es posible porque los bloggers postean] amparados en la espontaneidad del género, donde el post pretende sólo ser una piedra en el agua, que busca crear movimiento a su alrededor.
En este punto es cuando se ingresa a la esencia del “genero”, y es el momento en el cual uno –que es blogger de oficio y de alma- debe coincidir con la periodista que firma la nota.
En la blog-esfera, en efecto, es vital arrojar permanentemente piedras al agua para originar movimiento alrededor del impacto.
En los medios tradicionales también, claro, pero esas pedradas se limitan a la elección de las portadas y a la publicidad del medio en otros medios.
Un momento placentero, debido a la lectura de la nota “La playa en los tiempos del pudor” de Beatriz Sarlo se lo debo al Olmedo de la tapa de Viva del 10.02.08. De no haber sido por esa tapa, jamás habría abierto esa revista dominguera y bullanguera; lo hice, y obtuve placer.
En los blogs, en efecto, hay que arrojar piedras al agua de continuo. Para decirlo en un lenguaje apropiado al medio, si no te encuentran los buscadores, no existís. Pero, claro, hay piedras y piedras…
Los bloggers tenemos recursos para producir movimiento y hacer que nuestros blogs se posicionen en los buscadores, conditio sine qua non para la supervivencia del blog y, por añadidura, para la realización del objetivo del autor que lo abrió y lo sostiene. Pero no es necesario bastardear todos los posts para hacerlo. Si hay piedras y piedras, también hay posts y posts…
Digamos que los bloggers también podemos apelar al recurso de poner culos y tetas en la portada para vender nuestro producto, sólo que, como no tenemos portada, sino que cada post es una entrada potencial al blog, y cada entrada es una portada, ponemos los culos y las tetas en algunos posts, de vez en vez, para mantener vivo el movimiento ondulatorio del agua. Lo de culos y tetas es, se comprende, una metáfora.
Yo he comentado en éste, mi blog, varios libros que he leído; y tengo como tarea pendiente pulir y publicar lo que tengo escrito como comentarios de otros libros leídos. Y también he leído libros que no habré de comentar de ninguna manera. Son tan malos que no merecen siquiera ser mencionados. O sea que…
Pero, lamentablemente, sí existe en la el mundo de los blogs la caterva de farsantes que refiere Alejandra Rodríguez en su nota.
Son los riesgos del medio y no siempre hay mala leche; a veces es simple ignorancia. Hace poco, navegando blogs de música en videos, descubrí un video excelente, valioso –por el carácter de rareza histórica si se quiere- de Bob Dylan. Lo vi y escuché embelesado. Lo copié y me lo guardé para mi colección privada de videos de música. Bien, al pie del video publicado en ese videoblog (¿vlog?) se podía leer una catarata de comentarios entre los cuales uno tenía un texto algo así como: “Este tipo [Bob Dylan] es bueno, ¿de dónde salió?, se parece a…”
De todos modos, comentarios de un lector del blog en el blog no hace al blog tanto como la carta de un lector de un diario en el diario no hace al diario. La pequeña diferencia es que el diario puede editar esa sección de feedback mientras que el blogger no lo hace jamás, a menos que el comentario sea de una vulgaridad tal que obligue a su edición. Aquí, en la blogesfera, hay de todo, como en la viña del Señor. Tengo en mi blogroll los links de un puñado de blogs llevados con toda responsabilidad e idoneidad. A medida que descubro otros nuevos, los incluyo. Estoy seguro de que existen millares de blogs de alta calidad, escritos y llevados con total responsabilidad; sólo hay que navegar y tener paciencia.
Hay mucho más para considerar seriamente sobre este tema, pero como esto es un post… creo que hasta aquí, por hoy, está bien. En cualquier momento lo edito, lo borro, lo muevo, lo agrando o lo achico. Después de todo es un post, ¿viste?
Au revoir.
Alfredo Arri (Theodoro)
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No lo quites, no lo recortes, me ha gustado.
En realidad, sea porque exista la internet o sin ella hay crítica de crítica y críticos, según las épocas cambian los nombres, pero la esencia es la misma. Yo los llamo “chamanes de la literatura o del arte”, algunos de estos críticos como algunos médicos de hoy, deciden sobre la vida y la muerte del señalado por ellos.
Saludos,
Ana Lucía
Gracias, Ana Lucía.
Saludos.
Alfredo.